Casa del Inglés

La casa del Inglés

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Años `30, Alexander Easton y su mujer, escocés él y argentina ella, se establecen en una granja en El Bierzo después de recorrer medio mundo. Aunque ingeniero, su sueño era vivir de la naturaleza, el de ella también, pero además era cosmopolita y glamurosa: usaba pamela y fular y fumaba. Pero dos guerras se les cruzaron en el camino, primero la civil y luego la II G. Mundial. Y decidieron tomar partido. Detrás de su pasaporte diplomático, él le birlaba a los nazis el wolframio que extraían de las minas cercanas, usaban su granja como refugio y hospital para todo aquel que luchara contra el fascismo, cualquier fascismo, y editaban periódicos como el Mundo Obrero y el Guerrillero.
Y según nos contaron quienes lo vivieron, en la buhardilla de esa granja había un gramófono y  siempre, siempre sonaban tangos…
Finalmente, un cañón de pistola en la mano de una cuadrilla de la falange le invitó a abandonar apresuradamente España. Murió antes que Franco, y nunca consiguió recuperar sus propiedades. El gobierno inglés, a pesar de reconocerle como espía (el agente V-300 era su nombre en clave) jamás le dio pensión alguna por ello.
Hace dos veranos conseguimos entrar en su casa.
En una novela de Luis Sepúlveda  leímos algo parecido a que la presencia de quienes han vivido intensamente continúa por siempre en sus casas.

Pues eso, la Granja del El Inglés en el Bierzo.

Buen verano, hasta septiembre.

Casa II

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